01
Suponer que la información basta
En las primeras convocatorias dedicábamos casi toda la sesión a explicar mecanismos de marketing, dando por hecho que reconocerlos cambiaría automáticamente el comportamiento de compra. La parte práctica quedaba reducida a los últimos quince minutos. Con el tiempo comprobamos que el ejercicio de auditoría del extracto bancario funcionaba mejor cuando disponía de más de media hora, así que invertimos la proporción entre teoría y práctica.
02
Tratar el gasto como una cuestión de fuerza de voluntad
Algunas dinámicas iniciales enmarcaban el gasto excesivo como un problema de disciplina personal. Esta forma de plantearlo generaba incomodidad en el grupo y desviaba la conversación hacia justificaciones individuales. Reformulamos el enfoque para centrarlo en el diseño de los productos y de los entornos de compra, que es el terreno que realmente aborda el taller.
03
Subestimar la incomodidad de mostrar el extracto bancario
El ejercicio de auditoría se diseñó al principio como una actividad en parejas, pensando que compartir el proceso ayudaría a comentar hallazgos. En la práctica, varias personas mostraron reticencia a que otra persona del barrio viera sus movimientos bancarios. Cambiamos el formato a un trabajo individual con puesta en común solo de categorías generales, sin cifras concretas.
04
Generalizar entre grupos de edad distintos
Usar los mismos ejemplos de suscripciones digitales en un grupo de una biblioteca universitaria y en una asociación de mayores no funcionaba igual de bien. Los gastos invisibles cambian según el perfil del grupo: comisiones bancarias y renovaciones de seguros pesan de forma distinta según la edad y la situación de cada participante. Ahora adaptamos los ejemplos según quién compone el grupo antes de cada sesión.
05
Medir el interés solo el día del taller
Al terminar la sesión, la valoración inmediata del grupo tiende a ser favorable casi siempre, lo cual dice poco sobre si el ejercicio resulta útil semanas después. Empezamos a entregar la plantilla de auditoría en formato imprimible para que cada persona pueda repetirla con extractos posteriores, sin necesidad de asistir a una segunda sesión.